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Poesía Erótica14 Ene 2008 02:12 pm

No voy a portarme bien.

Voy a besarte en cada esquina.

Voy a acariciarte en lugares públicos.

Voy a susurrarte al oido que te deseo cuando todos te miren.

Voy a perder mis manos bajo tu ropa.

Voy a obligarte a que pienses en mi cada segundo.

General26 Jul 2007 10:16 am

Me encanta despertarTe ese deseo loco por meterme mano

mientras cocino,

salgo del coche o miro por la ventana

Me encanta que me folles con los ojos en público

y en privado

Me encanta ponerte duro solo con rozar tus labios

Quiero cabalgar sobre ti como la amazonas que siempre soñaste

Quiero volar contigo como una bruja sobre el palo de su escoba

Poesía Erótica18 Jul 2007 11:39 am

Bajo el mantel,

las rodillas se rozan por azar y ese contacto,

casi imperceptible,

los golpea como una corriente poderosa;

una llamarada iracunda sube por los muslos y enciende los vientres.

Nada cambia en sus posturas,

pero el deseo es tan intenso,

que puede verse,

palparse,

como una niebla caliente borrando los contornos del mundo circundante.

Sólo ellos existen.

El mesonero se acerca para escanciar más vino,

pero no lo ven.

Tiemblan.

Ella levanta el tenedor,

abre los labios

y desde el otro lado de la mesa él adivina el sabor de su saliva

y la tibieza de su aliento,

siente la lengua de ella moviéndose en su propia boca

como un molusco sofocante y terrible.

Se le escapa un gemido que,

de inmediato,

disimula tosiendo con discreción y llevándose la servilleta a la cara.

Ella tiene la vista fija en la última ostra del plato de su compañero,

una vulva hinchada,

palpitante,

indecente,

mojada de leche oceánica,

síntesis de su propio desvarío.

Nada revela la turbación de ambos.

En silencio cumplen con decoro,

paso a paso,

los ritos precisos de la etiqueta;

pero no oyen las notas del pianista animando la noche desde un rincón del salón palaciego,

los aturde el estrepitoso huracán del deseo en sus pechos.

Fuerzas primitivas se han desencadenado:

tambores y jadeos de guerra,

un soplo de selva,

de humus,

de nardos podridos insinuándose a través del aroma delicado de la comida y el perfume femenino;

imágenes de carne desnuda,

de abrazos crueles,

de lanzas inflamadas y flores carnívoras.

Sin tocarse,

el hombre y la mujer perciben el olor y el calor del otro,

las formas secretas de sus cuerpos en el acto de la entrega y del placer,

las texturas de la piel y el cabello aún desconocidas;

imaginan caricias nuevas,

jamás antes experimentadas por nadie,

caricias íntimas y atrevidas que inventarán sólo para ellos

Poesía Erótica29 Jun 2007 11:59 am

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.

En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.

Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.

Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

Federico García Lorca

General22 Jun 2007 02:31 pm

recuerdo

recuerdo

recuerdo

te recuerdo mirándome,

tocándome suave

tu mano que baja por mi vientre

y tu boca detrás de tu mano,

besando cada centímetro de mi piel,

siguiendo a la mano que se para en mi coñito,

que ahora es una fuente

que se derrama y fluye ante tu contacto….

me acaricias y me besas,

me bebes

y me comes

y me estremezco

y vuelo a las estrellas

dirección a Venus,

subo muy alto

hasta llegar a ser una diosa

que se siente preciosa

y deliciosa ….

ahora no soy una ser humana,

me veo por dentro

y tu eres yo

recetas eroticas20 Jun 2007 11:30 am

Ingredientes para dos personas (si se incluye alguna más se corre el riesgo de producir terrones de amargura en el resultado final):

- 50 gramos de miradas cómplices al borde de la almohada
- 50 gramos de saliva dibujando espirales imposibles en cualquier hueco recóndito
- 25 gramos de dentelladas de azúcar en cada costilla
- 100 gramos de besos con sabores a elegir (se recomienda leche merengada, menta, chocolate, cereza o piruleta)
- 25 gramos de abrazos realizados (a traición o no) desde la espalda y otros 25 gramos de abrazos a piel desnuda
- 100 gramos de caricias de distinta intensidad (a gusto de los comensales)
- Un puñado de aliento en la nuca
- Una cucharada (sopera o de café) de vicio y algo de desorden

Se necesitará un molde amplio, que permita que la mezcla gire y exponga sus rincones para dorarse por igual. En la mayoría de los casos no se precisa de horno, sólo déjese reposar los ingredientes (tener cuidado, en ocasiones la mixtura se vuelve tremendamente inflamable).
Ponemos en un anochecer los besos, pueden aderezarse con farolas bizcas o luciérnagas cansadas e incluso con jardines de verano y le añadimos los abrazos a la espalda. Amasamos con las manos desnudas y la piel de gallina mientras cerramos los ojos, cuando obtengamos una masa rojiza (conforme avancemos en la receta este color aumentará hasta, seguramente, estallar en grana) cambiaremos a otro recipiente (dependiendo especialmente de las condiciones atmosféricas y de las posibilidades de cada cocinero). Entonces deshojaremos los abrazos a piel desnuda y las caricias tecleando el camino de cada arteria mezclándolas uniformemente con el resto de la masa. Seguramente cambie el color y la temperatura, no debemos alarmarnos, a más intensidad de color y calor posiblemente obtengamos un mejor resultado final.
Ahora es el turno de la saliva y las dentelladas que se batirán con el resto de ingredientes. Es importante repasar las curvaturas, morder los grumos y respirar en la boca ajena. Para obtener la consistencia adecuada completamos con el aliento a buen ritmo y la cucharadita (de café o sopera cómo se prefiera) del vicio y el desorden y se complica hasta que nos quemen las manos, se nos agoten los pulmones y se empañen las mañanas al vaho de las manzanas. Dejaremos macerar hasta recuperar el resuello.

Advertencia final: Hacer esta receta puede resultar adictivo, es posible que, tras la maceración de las sábanas, se quiera probar de nuevo la receta con ingredientes similares y resultados semejantes. ¡Bon apetit!

Frases09 May 2007 01:58 pm

No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual.

Groucho Marx

Poesía Erótica20 Abr 2007 07:29 pm

recuerdo lo de ayer

recuerdo el movimiento,

recuerdo el por que,

recuerdo estar adentro,

empujando nadando dentro de ti

General13 Abr 2007 12:44 pm

Os damos la bienvenida a 2tipos2. Esta es nuestra primera entrada. A partir de ahora os vamos a contar todos los sucesos y abatares que nos acontecen con el sexo opuesto (o no) y por supuesto esperamos que nos envieis las vuestras para publicarlas a dostiposdos@hotmail.com. Esperamos que sepais apreciar en su justa medida la apertura de nuestros corazones al mundo.

Atentamente

tipo 1 y tipo 2